Es difícil gobernarse. Por lo menos, para mí lo es.
Resulta casi imposible cuando un pensamiento, inapropiado o no, se pasea por mi cabeza, se desliza por mi lengua, y realiza una fuerza sobrehumana para escapar por mis labios.
Bocazas para unos, malcriada para otros cuantos, y sincera para varios.
Así que, hace tiempo, decidí buscarle una solución éste problema. Aclaro: sólo lo considero una carga pesada cuando la opinión pronunciada no agrada a los oídos en los que se posa.
Bueno, pues la encontré, hará un tiempo:
"Que suene bonito"
Eso es, que suene bonito, que parezca no más que una crítica constructiva, ¡¡las palabras de una joven simpática!! ¡¡Quedar como una agradable señorita que solo busca tu bien !! (Si supieran lo que de verdad quiero decir...)
Primero:
Nada de palabrotas. Y esto cuesta, cuesta muchísimo a veces.
Además:
Olvidemos los calificativos negativos y degradantes. Vamos a sustituir éstos por una frase que suene bien, y a ser posible, un par de tecnicismos que, probablemente, el sujeto en cuestión no sea capaz de entender. Si a esto le añadimos un tono de seguridad y confianza, conjunto a una actitud agradable... Pues te saldrá redondo.
Y en el fondo sólo intentas comunicarle la cantidad de neuronas que tiene en la cabeza y esperan ser usadas. Gritan, desesperadas ¡¡ESTOY AQUÍ, SOY ÚTIL!!
¿Ves cómo suena mucho mejor?
Y sí, diré lo que probablemente muchos estén pensando: cuando quiero puedo llegar a ser muy mala, sólo cuando me lo propongo puedo resultar terriblemente insoportable. Y es que todos tenemos nuestro carácter, y yo no voy a ser menos.
Suerte que ésto solo ocurre en contadas ocasiones. Rara vez me da un arrebato mortal y destructivo. Muy pero que muy rara vez.
Sé que mi libertad termina donde empieza la del otro. Y quizás sea ésta la frase que tengo presente en todo momento, y por la cual aún no se me ha puesto la cara roja de la ira, no he gritado hasta el punto de rasgar cristales, y no me ha salido humo por la cabeza.
Ya que motivos no me faltan.
Pero bueno... así es la vida, y la convivencia.
Créeme si te digo que en un radio de 100 kilómetros, un 90% de dicho territorio ha sido invadido por (
verdaderos hipócritas) esa clase de personas capaces de sacarte de tus casillas en menos de un segundo. Menos mal que sobrevive un encantador 10% que recompensa al porcentaje protagonista de la entrada, y del que ya hablaré en un futuro, esperemos, próximo.
Volviendo al tema principal, te recomendaré...
"Sonríe y asiente"
Eso es, vamos, menea la cabeza... así, arriba y abajo... ¡BIEN!
Ahora finge una sonrisa... no importa que no te parezca sincera del todo... así así, casi, un poco más... ¡BIEN!
Agárrate bien fuerte tu corona.
Ya estás lista para salir al mundo ;)